El Barakaldo CF afronta mañana uno de los desplazamientos más exigentes y atractivos de la temporada: la visita al Estadio Alfredo Di Stéfano para medirse al Real Madrid Castilla, actual equipo que marca el playoff de ascenso.
Los gualdinegros llegan en clara progresión. El pasado domingo firmaron una de sus mejores actuaciones del curso al derrotar 2-1 al Racing de Ferrol, que hasta esa jornada era segundo clasificado. Aquel triunfo no fue casual: el equipo de Imanol de la Sota controló el tempo del partido, neutralizó al rival y golpeó en los momentos clave. Fue el broche a una tarde casi perfecta, rompiendo así la racha de dos empates y una derrota en los últimos encuentros, números que han situado al Barakaldo en séptima posición con 19 puntos, a únicamente dos del propio Castilla.
El filial madridista, quinto con 21 puntos, representa la frontera del playoff. En el Di Stéfano se ha convertido en un bloque prácticamente infranqueable: cuarto mejor local del grupo, con cinco victorias en los siete partidos disputados como local. Sin embargo, la semana pasada sufrió un correctivo inesperado (3-0 en Salamanca ante Unionistas) que rompió una racha positiva y que puede dejar secuelas. Curiosamente, el Castilla es el único equipo del grupo que no conoce el empate esta temporada: gana o pierde, sin término medio.
Con una media de edad de 19,6 años, los pupilos de Alvaro Arbeloa combinan descaro, calidad técnica y la exigencia diaria de pertenecer a la cantera del Real Madrid. El historial entre ambos clubes se resume en 12 enfrentamientos oficiales: seis victorias blancas, tres empates y tres triunfos gualdinegros. La última vez que se vieron las caras fue en la temporada 2016-17, en la antigua Segunda División B. En terreno madrileño, el Barakaldo solo ha conseguido llevarse la victoria en una ocasión: un lejano 1973 en eliminatoria de Copa del Rey.
Mañana, 52 años después, los gualdinegros tienen la oportunidad de romper varias barreras de una sola tacada: estrenar por fin el casillero de victorias como visitantes en lo que va de liga y, de paso, dar un golpe de autoridad en la zona noble de la clasificación.
No será fácil. Pero el Barakaldo ya ha demostrado que, cuando encuentra su mejor versión, es capaz de mirar de frente a cualquiera.






