El fútbol fue cruel con el Barakaldo en Lasesarre. El conjunto gualdinegro empató 1-1 ante el Celta Fortuna en un partido vibrante, intenso y repleto de calidad, pero un gol del Pontevedra en el minuto 105 frente al Real Avilés Industrial dejó sin premio el enorme esfuerzo realizado durante toda la temporada. Durante unos minutos, el Barakaldo fue equipo de play-off. Después llegó uno de esos golpes que solo el fútbol sabe dar.
El encuentro comenzó con un Barakaldo valiente, agresivo y decidido a marcar territorio desde el primer instante. La presión tras pérdida, el ritmo alto y el dominio en campo contrario encerraron al Celta Fortuna en su propio campo durante muchos minutos. Los de Imanol de la Sota mordían arriba, recuperaban rápido y encontraban espacios con facilidad ante un rival de enorme talento.
Las ocasiones comenzaron a llegar para los locales, empujados también por el ambiente de un Lasesarre entregado. La más clara apareció justo antes del descanso. El colegiado señaló pena máxima y el estadio contuvo la respiración. Huidobro asumió la responsabilidad, pero el lanzamiento se marchó por encima del larguero tras un extraño del balón sobre el césped.
El paso por vestuarios mantuvo el mismo guion durante los primeros minutos. El Barakaldo seguía insistiendo, aunque el Celta Fortuna empezó a mostrar por qué es uno de los equipos con más calidad de la categoría. En una gran acción colectiva, Bernard Somuah culminó el ataque gallego para poner el 0-1 y silenciar momentáneamente Lasesarre.
Pero este Barakaldo llevaba toda la temporada demostrando carácter. Imanol de la Sota reaccionó de inmediato con un triple cambio que agitó el encuentro. Entre los hombres que saltaron al campo apareció Mandiang, decisivo apenas tres minutos después de ingresar al terreno de juego. En el 66, el atacante cazó un balón dentro del área y firmó el empate con una gran volea que desató la locura en las gradas.
El tramo final fue una auténtica oda al fútbol. Intensidad, alternativas, ocasiones y dos equipos empeñados en buscar la victoria hasta el último suspiro. El marcador ya no se movería, pero la tensión continuó tras el pitido final. Jugadores, cuerpo técnico y aficionados miraban al césped… y también a los teléfonos. La jornada unificada mantenía al Barakaldo virtualmente en play-off.
Hasta que el fútbol volvió a demostrar su cara más cruel.
En el minuto 105, el Pontevedra encontraba el 2-2 ante el Real Avilés Industrial y arrebataba al Barakaldo un billete para la promoción de ascenso que ya parecía acariciarse con la punta de los dedos. De la ilusión absoluta al silencio más amargo en apenas unos segundos.
Aun así, el dolor del desenlace no debe eclipsar el mérito de una temporada extraordinaria. El Barakaldo ha competido hasta la última jornada entre los mejores, ha ilusionado a toda una afición y ha convertido Lasesarre en uno de los escenarios más vivos de la categoría. El play-off se escapó de la forma más cruel posible, pero el orgullo y el crecimiento de este equipo permanecen intactos. Porque, aunque esta vez el fútbol no devolvió todo lo que el Barakaldo mereció, la temporada de los gualdinegros quedará en el recuerdo como una de las más ilusionantes de los últimos años.
Goles: 0-1 Somuah, 59′; 1-1, Mandiang, 66′.






